Se vende o se cambia casa

Reconozco que nunca antes me había topado con un anuncio así donde, además de vender una casa que puede ser más o menos cara, si no tienes dinero pero si una casa, y ésta se adecúa en precio o está más o menos tasada por un precio similar al que se pide, te permite hacer un cambio de casa, es decir, tú te quedas con la que venden y ellos con la que tú tenías antes.

Este método de compras desde luego no es que sea muy habitual a la hora de comprar una casa pero si he de decir que se suele dar y en mucha más medida de lo que pensamos. De hecho, en España, existen casi 500 casos que ocurre esta práctica en la que es ceder una casa por otra.

Supongo que la forma de llevar a cabo esta transacción es muy diferente a la que conocemos habitualmente. Lo primero será tasar las dos casas para saber el valor de cada una de ellas y a?i poder saber si hablamos en igualdad de condiciones o bien hay que pagar algo extra por alguna de ellas.

Esto lo mejor es que lo haga un profesional ajeno a la transacción para que así sea objetivo. Una vez hecho, si el precio es similar y ambas partes han quedado de acuerdo, se puede proceder al cambio de titularidad.

Por su parte, si hay diferencias de precio siempre se puede incluir algo más en el lote (por ejemplo algunos muebles) o, la mayoría de las veces, el hecho de pagar algo en dinero y el resto suplirlo con la casa.

Sin embargo, como te digo, no es una práctica muy habitual que muchos esquivan al pensar que no es algo muy legal, cuando están equivocados, es sólo que es extraño a primera vista (y lo hacen para así tener otro piso o casa que vender y sacar otro dinero).

Obras desgravables en viviendas

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Cuando tenemos una vivienda sabemos que, de vez en cuando, vamos a tener que hacer algún tipo de obra, bien por necesidad o bien por comodidad. Por ejemplo, si nos hemos quedado menos en la familia porque se han ido a vivir a otro sitio, o por fallecimiento, a lo mejor nos conviene tirar una pared para poder así tener una habitación más grande.

O también puede pasar que queramos cambiar una bañera que teníamos y que ya no usamos o que es demasiado peligrosa para las personas mayores, por un plato de ducha que es más económico, hablando del gasto de agua y también más pequeño.

Has de saber que hay obras en las viviendas que tienen derecho a una deducción. Por supuesto, la obra más común, pintar la casa, no sirve para desgravarse pero el ejemplo de cambiar la bañera por una ducha si es desgravable.

Ahora bien, has de cumplir una serie de requisitos antes de saber si puedes desgravar esos gastos o no. El primero de ellos es cobrar menos de 53.007′20 euros anuales. Las obras que se pueden desgravar son todas aquellas que favorezcan el ahorro del agua, la luz o el gas, así como la accesibilidad de la vivienda. Ejemplos serían: instalar una cisterna de doble carga, aislar ventanas, paredes; cambiar las cañerías, instalar rampas o ascensores, acceso a internet o a la TDT, etc.

Por ende, hay otras obras que no entrarían dentro de esta deducción como cambiar los muebles de la cocina, cambiar azulejos, instalar aire acondicionado, etc.

Lo que se puede deducir es un 10% sobre un límite de 4.000 euros anuales siempre que se tengan unos ingresos iguales o inferiores a 33.007′20 euros. Los que tengan una base superior verán reducida la deducción. Eso sí, estos pagos han de hacerse mediante tarjeta de crédito o débito, transferencia o cheque nominativo. No se podrá pagar en efectivo si se quiere acoger a estas deducciones.

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Viviendas y declaración de la renta

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Como sabrás por los anuncios de televisión o bien porque estás bien informado, ya han comenzado a enviarse los borradores de la Declaración de Hacienda, borradores que, según muchos, hay que mirar con lupa porque no siempre son correctos y aunque traen más quebraderos de cabeza que alivios, es algo que pasa todos los años y que parece que no se corrigen errores.

Por eso una de las cosas que has de tener muy en cuenta es que el borrador podría estar mal sólo porque estás pagando una casa. Así es, los expertos señalan que se revise muy bien el borrador de la declaración, o que incluso se haga de nuevo.

Partiendo de esta base, los que tendrían que hacerla para asegurarse de que está bien son especialmente quien haya comprado casa o esté pagando una hipoteca, ya que seguramente no esté completo el borrador y le pueda costar bastante dinero confirmarlo a las primeras de cambio. De hecho puede dar todo un vuelco desde tener que pagar a Hacienda a tener que recibir de ella (que no es lo mismo pagar que recibir, ojo al dato).

En otras ocasiones, el borrador señala que no es necesario presentar la declaración de la renta porque no se llega a los ingresos mínimos, pero si estamos pagando una vivienda la declaración puede salirnos a devolver y por lo tanto nos compensará presentarla. Otra cosa será que la acepten porque no siempre ocurre el caso. Hay veces en las que, como no se llega a los ingresos mínimos, no aceptan la Declaración y entonces tienes que desistir (porque por las malas tampoco te la cogen, a pesar de querer declarar).

En definitiva, enviar los borradores está bien porque así la gente ve cómo se hace la declaración. El problema es que en muchas ocasiones esos borradores no están bien hechos y es un lío ponerte a hacer la declaración a la vieja usanza (porque por internet no todos saben cómo se hace).

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Venta de nuevas viviendas cada vez más difícil

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Una realidad que vivimos día a día es que, pese a que en algunos aspectos estamos viendo que vamos saliendo de la crisis en la que estábamos estancados, eso sí a un ritmo demasiado lento al parecer, lo cierto es que no parece que sea lo suficiente como para decir que vamos a poder dejar a un lado los problemas y vamos a poder meternos en planes a largo plazo.

Hoy en día la compra de una vivienda, así como de un coche, un apartamento o cosas similares, es decir, aquellas que cuestan más de lo que pensamos, no es algo que se tome a la ligera y cada vez es más difícil hacer que una persona compre una vivienda.

Y es que, si nos paramos a pensar, no es la vivienda en si lo que frena que, vale, el precio puede ser elevado y lo más seguro es que no pueda pagarla entera nadie, sino que lo que más frena es el hecho de los gastos que conlleva una vivienda que, unidos a la hipoteca que se ha de tener todos los meses (y que para muchos conlleva hasta cumplir los 65 años de edad), es algo impensable para muchos, más ahora que los trabajos no están tan fijos como pensamos y que no hay trabajo ni siquiera en la Administración del Estado donde se han reducido las plazas en las oposiciones.

Por ese motivo es por el que vemos cómo las viviendas siguen bajando de precio en pro de encontrar a un comprador que finalmente la compre. Los datos estipulan que, antes, cuando se veían 5-6 casas se solía decidir por una y la compra era rápida. Ahora mismo ese número se eleva a más de 50 casas mostradas para poder vender algo y aún así hay muchos que no se deciden a dar el paso.